Reflexión:
Andrade (2000) afirma que es innegable la intervención del docente, quien, ya sea de manera positiva o negativa, influye en el proceso de realización curricular. Esto se traduce en las interpretaciones y versiones personales del currículo que los educadores consideran esenciales para que los estudiantes aprendan, así como las metodologías que deben emplear. Esta y otras formas de mediación constituyen lo que se conoce como el curriculum oculto, el cual se imparte dentro del entorno escolar con un impacto que puede ser igual o incluso superior al del currículo oficial. Evidentemente, no son la única forma de mediación, pero sí poseen un significado considerable.
Sostengo que cada educador opera dentro de un marco cultural específico, y algunos estructuran su enseñanza a partir de este contexto. La visión que poseen de otros contextos culturales tiende a ser bastante restringida debido a las limitaciones autoimpuestas, lo que se refleja en su manera de enseñar. Los estudiantes no participan en experiencias de aprendizaje multiculturales, sino en la interpretación subjetiva que hace el docente.
Aunque los alumnos llevan a cabo un proceso de interpretación y resignificación de sus experiencias, en el que seleccionan, verifican, suprimen, reorganizan o transforman el significado y la importancia de lo que viven; esto ocurre en función de la situación específica en la que están inmersos y los objetivos de sus acciones (Andrade, 2000). No obstante, considero que este fenómeno se manifiesta más marcadamente en los estudiantes de secundaria en adelante, quienes han desarrollado sus propios criterios.
Referencias bibliográficas:
Andrade, Patricia. El lugar de los sujetos en la educación y en el currículo. Revista electrónica UMBRAL – Nº 7 REDUC, 2000.


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